Chiclayo alcanza una cobertura cercana al 84%, en Ferreñafe apenas el 53%.
La Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) ha identificado que, en Lambayeque, más de 122 mil viviendas, equivalentes al 31.3% del total, no cuentan con acceso a alcantarillado, según el último Censo Nacional. Es decir, cerca de una de cada tres viviendas de la región aún carecen de este servicio. A nivel provincial, también se observan diferencias importantes. Mientras Chiclayo registra una cobertura de 83.7%, Ferreñafe alcanza 52.7% y Lambayeque llega apenas a 38.4%.
Las mayores carencias se observan en distritos de la provincia de Ferreñafe: en Cañaris e Incahuasi tan solo un 10% y 14% de viviendas registran acceso a desagüe, respectivamente. En tanto, en la provincia de Lambayeque, ningún distrito supera el 60% de acceso, siendo Mórrope, Salas y Chóchope los que presentan los niveles más bajos.
Para entender qué implica esta falta de acceso, es importante diferenciar el desagüe del alcantarillado. Aunque están relacionados, cumplen funciones distintas.
“El desagüe es el tramo que permite llevar las aguas residuales desde el interior de una vivienda hasta la red pública; el alcantarillado, en cambio, es la red de tuberías que recoge las aguas de varias viviendas y las conduce hacia instalaciones donde reciben un tratamiento adecuado. Ambos son necesarios y cumplen funciones distintas. Por ello, contar con una red de alcantarillado y lograr que más viviendas puedan conectarse a ella es fundamental para evitar que las aguas residuales se acumulen o sean eliminadas de manera inadecuada”, explicó Carlos León, investigador de REDES.
El especialista añadió que ampliar el acceso a estos servicios requiere contar con recursos suficientes, pero también con capacidad para convertirlos oportunamente en obras y servicios. En 2026, el presupuesto destinado a obras de saneamiento, que incluye proyectos de alcantarillado y desagüe, ha ascendido a cerca de S/193 millones, 23% menos que en 2018, cuando superó los S/250 millones. Pero, tener presupuesto no basta. La ejecución de estos recursos muestra dificultades persistentes. Desde 2016 la ejecución entre los tres niveles de gobierno no ha superado el 77% y, en 2024, alcanzó apenas 49%, el nivel más bajo de los últimos cinco años. Es decir, además de disponer de recursos, el reto es lograr que estos se traduzcan efectivamente en obras y servicios para la población.
BAJO AVANCE
Por nivel de gobierno, la ejecución también muestra un bajo avance en el Gobierno Regional y los gobiernos locales. En 2025, el primero ejecutó solo el 60.6% de su presupuesto destinado a inversión en saneamiento, mientras que las municipalidades utilizaron el 63.3% de sus recursos.
Entre las municipalidades con menor avance durante el año pasado destacan Lagunas e Íllimo, que no ejecutaron ningún recurso, pese a que solo el 62% y 44% de sus viviendas, respectivamente, cuentan con acceso a desagüe. A ello se suma que las tres municipalidades provinciales de Lambayeque se encuentran entre las ocho con menor ejecución, con un promedio de apenas 12% de su presupuesto. La Municipalidad Provincial de Ferreñafe registró el menor avance, con solo 10.4% de ejecución.