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Publicado el Martes, 30 de Junio del 2026

Chiclayo vive invasión vehicular en todas sus calles céntricas

Unidades llenan las zonas rígidas, mientras el control policial y municipal es insuficiente
Vehículos invaden zonas rígidas mientras el control policial y municipal sigue siendo insuficiente.

El caos vehicular dejó de ser un problema pasajero para convertirse en una realidad cotidiana en Chiclayo. A cualquier hora del día, las principales calles y avenidas permanecen invadidas por vehículos particulares, unidades del transporte público e incluso móviles estatales estacionados en zonas rígidas, veredas y espacios donde está prohibido detenerse. Mientras tanto, la fiscalización brilla por su ausencia y las autoridades parecen haber perdido el control de la ciudad.

Recorrer el centro de Chiclayo es encontrarse con una ciudad donde las normas de tránsito dejaron de respetarse. Conductores estacionan sus unidades durante horas en lugares prohibidos, bloquean carriles completos y reducen vías que fueron habilitadas para agilizar el tránsito. A ello se suma otra constante: vehículos que cruzan la luz roja de los semáforos sin que exista presencia policial o municipal que sancione estas infracciones.

El pro blema no solo se concentra en las calles comerciales. Incluso las vías que rodean el parque principal permanecen ocupadas por vehículos estacionados irregularmente y por paraderos informales que continúan funcionando sin ningún tipo de control. La falta de acciones efectivas ha permitido que el desorden se normalice y que la ciudad se encuentre prácticamente tomada por la informalidad.

La ciudadana Vanessa Julca cuestionó duramente la escasa labor de la Policía de Tránsito y del personal municipal. Señaló que, en varias oportunidades, los efectivos permanecen realizando otras actividades mientras el congestionamiento vehicular empeora y cientos de conductores incumplen las normas sin recibir sanción alguna.

Las críticas también alcanzaron a la Policía Nacional. El presidente de la Coordinadora Regional de Transporte de Lambayeque, Wilson Míñope Carbajal, sostuvo que los acuerdos suscritos entre transportistas y autoridades no han dado resultados concretos. Según indicó, no existen indicadores que demuestren una reducción del caos vehicular ni un verdadero trabajo de fiscalización.

El dirigente lamentó que la gestión del jefe de la Región Policial Lambayeque, general PNP Luis Ángel Bolaños Melgarejo, esté próxima a concluir sin mostrar avances significativos en el ordenamiento del tránsito. Incluso cuestionó el desempeño de algunos efectivos, señalando que muchos se han convertido en “figuritas en el mural”, pues su presencia en las calles no se traduce en acciones que permitan recuperar el principio de autoridad.

EL CAOS CONTINÚA

El dirigente de transporte dijo que mientras las autoridades intercambian reuniones y compromisos que no se reflejan en resultados, Chiclayo continúa atrapada en un desorden que perjudica a miles de ciudadanos todos los días.

El incumplimiento de las normas de tránsito, la proliferación de paraderos informales y la ausencia de fiscalización han convertido a la ciudad en un territorio donde cada conductor hace lo que quiere, sin temor a ser sancionado.

La pregunta que hoy se hacen los chiclayanos es hasta cuándo continuará esta situación sin que nadie asuma la responsabilidad de poner orden.

Cada día la situación del transporte se agrava y Chiclayo continúa sumido en el caos y la informalidad.
 

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