Banda criminal dedicada a la extorsión exige 10 mil soles a mujer victoriana bajo amenaza contra su familia.
El miedo se ha instalado en una familia del sector Chosica del Norte, en el distrito de La Victoria, donde una madre de familia y dueña de un conocido restaurante, identificada con las iniciales M.Y., de 34 años de edad, denunció ser víctima de una violenta red de extorsión que opera bajo el nombre de “La Gran Familia”, cuyos integrantes no dudan en amenazar con atentar contra la vida de sus hijas para obligarla a pagar un cupo extorsivo de 10 mil soles.
Todo comenzó en la madrugada cuando la mujer encontró en la cochera de su domicilio un sobre sospechoso. En su interior había una munición de arma de fuego y una carta escrita a mano con un mensaje directo, intimidante y cargado de violencia psicológica. El texto no dejaba margen a dudas: “Hola… creo que nosotros ya hemos tenido una plática por teléfono, me di cuenta de que no quisiste arreglar por las buenas; ahora, por medio de este documento, vas a arreglar por las buenas, si no quieres que tus pequeñas hijas salgan perjudicadas…”.
Según los reportes policiales, la amenaza no quedó ahí. Horas después, los delincuentes retomaron el contacto a través de mensajes de WhatsApp, donde confirmaron ser los responsables del envío y reforzaron su presión. En uno de los mensajes se lee: “Buenos días, señora, recibió nuestro encargo; le hablé de la organización ‘La Gran Familia’ y esperamos que esta vez sí colabore con nosotros y podamos llegar a un arreglo, y no llegar a buscarla con usted y sus 3 hijas…”.
La intimidación escaló rápidamente a un tono aún más agresivo: “Aquí nadie le va a resolver su problema y ni la Policía se va a hacer cargo de lo que le pueda pasar a su familia…”, evidenciando no solo la violencia del mensaje, sino también el nivel de impunidad con el que actúan.
Según la denuncia formal presentada ante agentes especializados de la División de Investigación Criminal (Divincri) Chiclayo, los extorsionadores amenazan con hacer daño directo a sus tres menores hijas y atentar contra su negocio de venta de comidas y cervezas, incluso advirtiendo que podrían hacerlo explotar si no accede a sus exigencias. La advertencia tiene como objetivo obligar a la víctima a realizar el pago bajo amenazas de violencia.
La agraviada reveló además que este no sería un hecho aislado. En septiembre de 2025 ya había recibido mensajes similares en los que le exigían una fuerte suma de dinero. En aquella ocasión no denunció, pero ahora la violencia ha escalado a niveles alarmantes, incluyendo el uso de munición como advertencia directa.
Durante las diligencias, personal especializado propuso utilizar su equipo telefónico para continuar con la investigación y rastrear a los responsables. Sin embargo, la víctima se negó debido a que el celular es su principal herramienta de trabajo. Aun así, se comprometió a reportar cualquier nueva amenaza.
Este caso vuelve a poner en evidencia el accionar de organizaciones criminales que operan en la región sembrando terror, utilizando amenazas contra menores y comerciantes para someterlos. Mientras las investigaciones continúan, una familia vive bajo constante zozobra, esperando que las autoridades logren frenar a quienes hoy actúan sin temor y con total violencia.