Deterioro del reservorio sur expone a la contaminación del agua por elementos externos.
La Contraloría General de la República (CGR) advirtió que la demora en la aprobación del expediente técnico final para culminar la rehabilitación del Reservorio Sur, cuya cúpula colapsó en marzo de 2019, así como la falta de mantenimiento preventivo y correctivo por parte de la Entidad Prestadora de Servicios de Saneamiento de Lambayeque (Epsel S.A.) ponen en riesgo la calidad, continuidad y salubridad del servicio de agua potable en la región.
Según el Informe de Orientación de Oficio n.° 002-2026-OCI/3472-SOO, entre abril de 2024 y la actualidad, Epsel S.A. aprobó dos expedientes técnicos relacionados con el saldo de obra de la IOARR (Inversión de Optimización, Ampliación Marginal, Reposición y Rehabilitación) del citado reservorio. Sin embargo, las modificaciones y actualizaciones planteadas por la entidad han impedido contar con una versión final que permita iniciar la ejecución.
De acuerdo con el portal del Ministerio de Economía y Finanzas, la IOARR del Reservorio Sur ubicado entre las avenidas Víctor Raúl Haya de La Torre y Fitzcarrald, en La Victoria— registra un costo de inversión de S/ 1 279 276. No obstante, el proyecto permanece paralizado debido a controversias con el contratista. Desde el colapso de la cúpula, el reservorio funciona sin cobertura estructural superior, expuesto a agentes externos y a riesgos de seguridad.
La Contraloría advirtió que esta indefinición técnica ha prolongado la aplicación de soluciones temporales, como la instalación de malla raschel que, por su naturaleza permeable y porosa, está deteriorada y no constituye una barrera efectiva para impedir el ingreso de agentes contaminantes externos, como polvo, insectos, excretas de aves o lluvia, exponiendo el agua potable almacenada a riesgos sanitarios.
Además, se alertó sobre el posible desprendimiento de dicha malla hacia el interior del reservorio, lo que podría ocasionar la obstrucción de la tubería de descarga, generando pérdida de presión, interrupción del suministro y la necesidad de suspender el servicio para ejecutar trabajos correctivos de emergencia.
Desde el punto de vista sanitario, la exposición de la infraestructura del reservorio facilita el ingreso de material orgánico e inorgánico, además de posible presencia de coliformes y sólidos suspendidos que podrían generar turbidez y alterar los parámetros de calidad (contaminación microbiológica), así como comprometer la continuidad del servicio conforme a los estándares establecidos por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass).
Epsel S.A. persiste en una solución temporal (malla raschel con vida útil de 3 a 5 años), omitiendo colocar una cobertura definitiva que mitigue los riesgos estructurales desde el colapso ocurrido en el año 2019.
Esta situación también podría generar mayores costos por intervenciones correctivas no programadas (acondicionamientos estructurales), eventuales interrupciones del servicio y la apertura de procedimientos administrativos sancionadores por parte de Sunass ante el incunplimiento de las obligaciones de operación y mantenimiento del sistema de abastecimiento.