Los vecinos de la calle Santa Rosa, en el pueblo joven del mismo nombre, alzaron su voz de protesta por los constantes colapsos de desagüe que afectan la zona mientras se ejecutan los trabajos de mejoramiento de pistas y veredas.
Lejos de representar un avance para el sector, la obra convive con aguas servidas estancadas que generan malos olores, contaminación y un serio riesgo para la salud de decenas de familias.
Los moradores aseguran que la empresa encargada de la obra remitió en varias oportunidades oficios a Epsel solicitando la atención del problema, pero hasta la fecha no existe una solución definitiva.
Denuncian que las aguas residuales permanecen empozadas durante varios días y que ninguna autoridad acude a resolver una situación que se repite desde el año 2018.
La incertidumbre también preocupa a la población, ya que desconocen si el colapso se debe a una tubería rota por los trabajos de construcción o si la red de alcantarillado ya cumplió su ciclo de vida y requiere un cambio integral.
Mientras tanto, los vecinos deben convivir con la contaminación a pocos metros de sus viviendas.
La preocupación aumenta con el anuncio de próximas lluvias en Chiclayo, pues temen que el desborde de aguas servidas se agrave y provoque un foco infeccioso de mayores dimensiones. “Siempre llegan con varillas o con un hidrojet para desatorar, pero a las pocas horas el problema vuelve a aparecer”, señalaron los afectados.
+NOTAS
Cuestionaron que antes de iniciar la obra no se haya realizado una evaluación técnica del estado de las redes de agua y desagüe.