Lambayeque cerró su última campaña de arándanos (20252026) con un balance positivo. La Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) identificó que durante la principal ventana comercial, entre julio y febrero, los envíos crecieron 26 % frente a la temporada anterior (20242025), al pasar de US$422 millones a US$530 millones, el nivel más alto registrado por la región. Destacan los incrementos en julio (200 %) y enero (148 %), al inicio y cierre de la campaña, con una dinámica más intensa y un periodo comercial más amplio.
Este resultado responde a varios factores. Por un lado, condiciones climáticas más favorables permitieron mayores volúmenes de producción. A ello se suma el cambio hacia nuevas variedades más productivas, como
Sekoya o Eureka, que permiten obtener arándanos de mayor tamaño, más firmes y con mayor duración tras la recolección. También influyó el ajuste de los calendarios agrícolas, con cosechas adelantadas que ayudaron a distribuir mejor los envíos a lo largo de la campaña. Estas mejoras se complementan con inversiones en riego tecnificado y la apertura de nuevos mercados en Europa, como Irlanda y Turquía, y en Centroamérica, como Panamá y República Dominicana.
“El crecimiento del sector tiene efectos directos en la economía regional. La industria genera empleo formal, especialmente en temporada alta, y dinamiza actividades como transporte, logística y servicios. Esto se traduce en mayores ingresos para las familias y un impulso al comercio local”, indicó Carlos León, economista de REDES.
Añadió que el arándano es el principal producto agroexportador de Lambayeque, por lo tanto tiene suma importancia en el desarrollo de la región. Representa el 37 % de los ingresos obtenidos por el trabajo agrícola regional. A esto se suma que en 2025 se alcanzaron 94 347 toneladas, un 19 % más que el año anterior, demostrando que estamos en un buen momento para este cultivo.
“La producción se concentra principalmente en Olmos. El desarrollo del arándano en esta zona está vinculado al Proyecto Especial Olmos Tinajones, que permitió transformar áreas desérticas en tierras agrícolas. A partir de esta infraestructura, la región ha atraído inversiones agroexportadoras y se ha consolidado como un espacio relevante para cultivos de alto valor como el arándano. Para sostener este crecimiento, resulta necesario avanzar en la siguiente etapa del proyecto, ampliar la frontera agrícola y asegurar un uso más eficiente del agua”, sostuvo León.
MEDIDAS FRENTE A POSIBLES LLUVIAS Y ALTAS TEMPERATURAS
Pese a estos resultados, el sector enfrenta riesgos asociados al fenómeno El Niño. El aumento de temperaturas y posibles lluvias intensas podrían afectar la floración y los tiempos de cosecha. Ante ello, resulta necesario fortalecer las acciones de prevención y gestión del riesgo, con intervenciones como la limpieza y ampliación de drenajes para evitar la acumulación de agua, así como el manejo técnico de los cultivos mediante podas estratégicas y un control fitosanitario permanente.
“Desde el sector público, es fundamental acompañar este crecimiento con infraestructura adecuada y servicios que permitan sostener la producción. Esto implica invertir en sistemas de drenaje y gestión hídrica, además de brindar asistencia técnica oportuna y fortalecer la sanidad agraria para responder ante eventos climáticos. Proteger la producción de arándanos es necesaria para la economía regional, pues sostiene una cadena de valor que incluye empleo en campo, transporte y logística. Reducir los riesgos productivos permitirá mantener estos efectos y consolidar el desarrollo de Lambayeque”, finalizó León.