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Publicado el Miercoles, 25 de Marzo del 2026

El 68 % de los chiclayanos trabaja en la informalidad

Cifras del INEI revelan que siete de cada diez personas cuentan con un trabajo informal y sin ningún tipo de beneficios
7 de cada 10 trabajadores laboran en la informalidad

Trabajar en la informalidad significa tener un empleo sin contratos ni beneficios formales, lo que implica ingresos menos estables.

Al cuarto trimestre de 2025, el 68% de los trabajadores en Chiclayo se encontraba en situación de informalidad, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). En otras palabras, 7 de cada 10 personas ocupadas en la ciudad laboran sin contrato, sin seguro de salud pagado por el empleador ni aportes a una pensión. “Trabajar en la informalidad significa tener un empleo sin contratos ni beneficios formales, lo que implica ingresos menos estables, falta de seguridad social y mayor vulnerabilidad ante imprevistos.

Esto hace que las familias sean más propensas a caer en pobreza o a mantenerse en situación de vulnerabilidad económica, ya que cualquier gasto inesperado como una enfermedad, accidente o pérdida de ingresos puede afectar directamente su bienestar.
 
Las personas en esta condición deben asumir todos los riesgos de su trabajo por cuenta propia, limitando sus oportunidades de desarrollo”, explicó Carlos León, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).

Al ampliar la mirada, el mapa nacional confirma que se trata de un desafío estructural del mercado laboral. Actualmente, alrededor del 70% de los trabajadores en el Perú se encuentra en situación de informalidad: sin acceso a estabilidad laboral, seguros de salud o sistemas de pensiones.

Las mayores tasas se registran en ciudades como Juliaca (82%), Pucallpa (74%) y Ayacucho (72%). En contraste, Lima Metropolitana y Callao presentan niveles más bajos (55%), similares a los observados en Moquegua (55%) e Ica (54%). Además, el Ministerio de Producción advierte que la alta informalidad laboral tiene efectos directos sobre el desarrollo económico del país, ya que reduce los ingresos fiscales y debilita la capacidad del Estado para financiar servicios públicos.

Ante ello, León explica que muchas de estas actividades no contribuyen plenamente al sistema tributario, lo que reduce los recursos disponibles para invertir en servicios públicos de calidad en el sector salud, educación, infraestructura o inseguridad.

“Enfrentar la informalidad laboral es fundamental para impulsar el desarrollo económico y generar más oportunidades de empleo formal. Para lograrlo, es necesario avanzar en políticas que faciliten la formalización y eliminen barreras para que trabajadores y negocios puedan incorporarse al mercado laboral de manera segura y sostenible. Este desafío requiere atención de las nuevas autoridades porque incide directamente en la capacidad de la economía para crecer”, afirmó León.

LA FORMALIZACIÓN PUEDE IMPULSAR EL CRECIMIENTO 

Cuando los trabajadores y negocios logran formalizarse, los empleos se vuelven más estables y con beneficios, lo que permite a las personas planificar su vida y consumir con mayor seguridad.

“La formalización no solo protege a los trabajadores, sino que también genera un efecto positivo en la economía, porque un mayor poder de compra impulsa la demanda de bienes y servicios y crea un ciclo de crecimiento sostenible”, explicó el especialista 
Asimismo, la formalización abre oportunidades para que los negocios accedan a capacitación y mercados más amplios. Esto permite que inviertan, modernicen sus operaciones y se expandan.

El especialista recordó además que un mercado laboral más formal transmite estabilidad y confianza, incentivando la inversión privada.
 

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