“No soy, a diferencia de otros, un escritor con biblioteca. Soy, en cambio, un coleccionista de discos cursis y huachafos, para mí maravillosos. Pienso que lo cursi está al borde de lo sublime y viceversa”. Corría el mes de julio de 1995 y Alfredo Bryce Echenique llenaba el Teatro 2 de Mayo, en donde daba una charla magistral sobre su obra por invitación de doña María Ofelia Cerro Moral, creadora y directora del suplemento cultural Lundero, editado y distribuido por el diario La Industria de Chiclayo.
Fue así como la intelectualidad local tuvo el privilegio de escuchar del propio Bryce sus anécdotas y comentarios acerca de sus obras y vivencias.
El autor de “Un mundo para Julius”, esa voz única de la narrativa peruana, es gratamente recordado por quienes tuvieron la suerte de participar en la cita literaria organizada por María Ofelia Cerro.
En su charla en el Teatro 2 de Mayo, dijo a los jóvenes: “La gente espera siempre que el escritor se repita y yo no me he repetido, siempre he seguido por distintas sendas, aventuras de escritura”.
A continuación algunas de las frases que compartió en esa oportunidad: “Uno pasa la vida hablando de lo que ha perdido, porque solo así aprende a no perderlo del todo” y también: “Así como el amor es ciego, la amistad es entender hasta lo sico de la narrativa latinoamericana. Su obra, atravesada por el humor y la memoria personal, tendió además un puente entre el llamado boom latinoamericano y las generaciones posteriores de narradores.
El escritor llegó a Chiclayo en el mes de julio de 1995 para participar del evento literario
organizado por La Industria de Chiclayo
con motivo del X Concurso del arte de cuento y poesía de Lundero.
Bryce es una de las voces más representativas de la narrativa peruana contemporánea, cuya obra influyó en varias generaciones de lectores.
Más allá del balance crítico o de las polémicas que acompañaron su carrera, los homenajes coinciden: con Bryce desaparece una voz irrepetible de la literatura peruana, pero queda una obra donde el humor, la nostalgia y la amistad siguen conversando con los lectores.
El escritor, quien falleció el martes en Lima a los 87 años, fue a lo largo de más de cinco décadas autor de novelas, cuentos, ensayos y memorias, pero además autor de enseñanzas geniales que dejó en cada intervención o entrevista que dio. Es considerado uno de los grandes escritores peruanos y latinoamericanos contemporáneos.