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Publicado el Miercoles, 26 de Septiembre del 2018

32 feminicidios en Lambayeque

Urge de efectivas políticas públicas contra la violencia de la mujer.

Desde el año 2009 a la fecha en Lambayeque se han registrado un total de 32 casos de feminicidio. En tanto, de enero a julio del presente año el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, reporta que a nivel nacional se han presentado 82 feminicidios. La representante regional de la Confederación Ciudadana de Mujeres, Angélica Musayón Chira, precisa que en los últimos años este mal se viene visibilizando. 

La muerte el lunes de Juliana Reyes Vides (30), de su hijo de 6 años y además del bebé que llevaba en su vientre, ocurrido en la provincia de Ferreñafe, a manos de William Javier Díaz Callaca (25); quien se declaró culpable de este crimen, traen al debate nuevamente el qué se está haciendo para detener los casos de feminicidio en el Perú.

Angélica Musayón, incide que las cifras de feminicidios que siguen preocupando a la población, en los últimos años se han ido visibilizando mucho más.

“Desde el año 2009 que se promulgó la ley de feminicidio, el registro se ha ido visibilizando, además de esa crueldad insana con la que las mujeres son maltratadas, asesinadas, en un entorno tan próximo a ella como lo es el familiar, y en pareja”, refiere.

Musayón manifiesta que el feminicidio antes estaba oculto, incluso era confundido con hechos de suicidio y se enmascaraba con temas de homicidio, porque el proceso de investigación se alargaba y había una serie de factores que no ayudaban a visibilizar el hecho mismo del asesinato de las mujeres.

Según el último reporte del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, de enero a julio de 2018 a nivel nacional los Centros de Emergencia Mujer han registrado un total de 82 feminicidios. Esta cifra supera en un 15% los casos registrados en el mismo periodo durante el 2017, cuando se presentaron un total de 71 casos. Pero, además, las cifras son preocupantes cuando se revela que por tentativa, de enero a julio de 2018 se han registrado 184 casos, frente a 138 del 2017, habiéndose producido un incremento de 33 por ciento.

“El feminicidio es la discriminación contra las mujeres, el machismo que todavía prevalece en la región en su máxima expresión, una realidad que todavía se tiene que abordar”, cuestiona  Musayón Chira.

Refiere que los feminicidios son denominados homicidios, porque así lo establece el código penal, “pero hay una mala definición, pues debería ser feminicidio”, señala, incluso cuando por razones delincuenciales como robos o asaltos, se acaba con la vida de una mujer.

Las cifras que hoy se conocen, son para Angélica Musayón resultado del avance que se ha tenido en los últimos años con las incidencias y las movilizaciones en la sociedad civil, en las políticas públicas, y la sensibilidad lograda en la ciudadanía que han permitido que los casos de feminicidio y violencia familiar sean visibles.

Sin embargo, la representante regional de la Confederación Ciudadana de Mujeres, considera que la visibilización solo representa una primera etapa del problema. “Tenemos que pasar a una segunda etapa, la prevención del feminicidio. Necesitamos para ello políticas públicas, que estén técnicamente bien sustentadas. Hay una sensibilización de la población pero no se ha logrado una experticia en el tema por parte de los funcionarios; quienes son los que toman las decisiones”.

El Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, refiere que en los últimos nueve años en el país se han producido 1,129 casos identificados, en tanto, un cuadro estadístico de feminicidios registrados entre enero de 2014 y junio de 2018 elaborado por las fiscalías provinciales penales y mixtas a nivel nacional, dan cuenta de una cifra mucho mayor, 1,600 casos aproximadamente, en solo tres años y medio.

Angélica Musayón, respecto a las cifras que brinda el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, precisa que estas son las oficiales, “pero hay algunos que todavía quedan enmascarados en aparente suicidio, ajustes de cuentas de mujeres que son asesinadas en las calles, por un supuesto asalto o un robo, que acabó con su vida”, que también deberían considerarse como feminicidios, añade.

Autores

Además Musayón refiere que se ha identificado que los autores de feminicidio en Lambayeque provienen de un estrato cultural medio, “la mayoría tiene secundaria completa, son personas que vienen de los sectores de comercio, servicios, mototaxis, y tienen trabajo”. Pero otro dato interesante que menciona, es que los victimarios son relativamente jóvenes, sus edades oscilan entre los 25 a 45 años. 

En los últimos casos de feminicidio registrados en Lambayeque las víctimas provienen de José Leonardo Ortiz, La Victoria y el mismo Chiclayo.

El Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público reveló asimismo, que los casos de feminicidio registrados en el Perú han tenido como principal escenario la casa de las víctimas o el domicilio que estas compartían con sus asesinos. Pues refiere que de los 1129 casos de feminicidio registrados entre enero de 2009 y junio de 2018, 674 se produjeron dentro del hogar.

Angélica Musayón señala que lo que ocasionan los feminicidios es el entorno de violencia de la familia que se vive hoy y que genera nuevos agresores para el mañana y el futuro. Considera que se tiene que hacer un corte importante, y este se basa en que nuestros niños y niñas no sigan viviendo en esos entornos de violencia

“El Estado tiene que tomar medidas más radicales para que el padre y la madre que generan violencia y obliga a que sus hijos sean testigos de estos hechos tengan también sanciones severa, porque no solo están matando la vida de una víctima adulta, sino que están generando agresores para el futuro, para la familia y la sociedad”.

Asimismo señala que los tomadores de decisiones aún no tienen la especialidad, ya que no han profundizado en el conocimiento de la problemática, “por lo tanto, no están en capacidad de asumir o adoptar políticas preventivas, las cuales tienen que ver con conocer cuáles son las causas”, manifiesta.

Considera que mediante los programas preventivos debe buscarse ayudar a los hombres y mujeres a que aprendan a vivir en relaciones de convivencia, de matrimonio sin violencia, pero para ello el Estado debe darle las herramientas.

“Hoy en día, todos los hombres y mujeres de todos los sectores están huérfanos y carentes de recursos, para afrontar una convivencia sana y saludable. La sociedad está preparando a los seres humanos para que ejerzan competencias profesionales técnicas, pero no está capacitando a la sociedad con recursos, herramientas y mecanismos para que aprendan a convivir en familia y en sociedad y establecer relaciones interpersonales”, señala Angélica Musayón.

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