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Publicado el Viernes, 23 de Enero del 2026

Paraderos informales invaden las calles de Chiclayo

Vecinos se quejan de paraderos informales
Ciudadana denuncia que choferes son violentos e inclusive usan arterias como baños públicos, y autoridades ignoran el problema.

La problemática de los paraderos informales continúa desbordando la paciencia y seguridad de los vecinos de Chiclayo, especialmente en la calle Leoncio Prado, donde la informalidad no solo genera desorden vehicular, sino también violencia, contaminación y graves riesgos para quienes habitan en la zona. Lo que debería ser una vía de tránsito, se ha transformado en un espacio sin ley, disputado a golpes por conductores que pelean pasajeros como si se tratara de un ring de box.

L a ciudadana Esperanza Pulache Panta denunció públicamente que los constantes enfrentamientos entre transportistas informales han convertido la zona en un punto crítico de caos permanente. Según relató, los vecinos no solo deben soportar bocinazos, bloqueos y gritos a toda hora del día, sino también actos de violencia física y verbal que ponen en riesgo la integridad de las familias.

A este escenario se suma un problema aún más alarmante: el uso de la vía pública como baño a plena luz del día. Pulache Panta aseguró que conductores y cobradores orinan sin pudor en las puertas de las viviendas, convirtiendo las calles en verdaderas letrinas, afectando la salubridad y dignidad de los moradores. “Nadie controla, nadie sanciona y nadie escucha”, lamentó.

La denunciante afirmó que, por reclamar la presencia ilegal de estos paraderos, ha sido víctima de agresiones directas, incluso ataques con bombas molotov, hechos que evidencian el nivel de violencia al que han llegado estos grupos informales.

Señaló que su familia también ha sufrido las consecuencias, pues su hijo, al salir en defensa de su padre que estaba siendo agredido, terminó obligado a pagar una reparación civil de cinco mil soles a los mismos informales que provocaron el conflicto.

Pulache Panta sostuvo que este problema no es reciente y se arrastra desde gestiones municipales pasadas, pero que, con cada nueva administración, la situación empeora. Indicó que ha acudido en reiteradas oportunidades a la municipalidad para denunciar los hechos, sin obtener respuestas concretas. “Se burlan de uno, no hacen nada, mientras nosotros vivimos con miedo”, expresó con indignación.

La vecina advirtió que los informales parecen tener más derechos para trabajar que los propios ciudadanos para vivir con tranquilidad, y que la ausencia de autoridad ha permitido que la violencia y la informalidad se normalicen en la ciudad.

Sostuvo que, de no existir una intervención firme y real de las autoridades, los vecinos podrían verse empujados a tomar medidas extremas ante el abandono total frente al problema constante.
 

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