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Publicado el Domingo, 10 de Noviembre del 2019

¡El futuro del país!

Proteger a la niñez y adolescencia, de manera integral, requiere implementar acciones que involucren a la familia, comunidad y las autoridades

El 20 de noviembre se cumplirá 30 años de la aprobación de la Convención sobre los derechos del niño y adolescente. Por lo tanto, ¿qué tanto hemos avanzado para garantizar el buen desarrollo del menor de edad? Será una de las preguntas que debe realizarse, cada una de las autoridades de los sectores que tienen que ver con el niño y adolescente; al igual que la sociedad civil organizada.

En la región Lambayeque habitan 408, 021 niños, niñas y adolescentes según el último Censo de Población y Vivienda realizado el 2017, lo cual representa el 34.1% del total de la población; siendo ligeramente mayor el número de varones. Asimismo, de acuerdo a la información censal el mayor grupo poblacional es de 4-9 años de edad (111,936).

La mayor población de niñas, niños y adolescentes se encuentran en la zona urbana (313, 911); lo cual significa que la mayoría de infantes crecen en ciudades grandes y pequeñas de zonas urbanas y de zonas urbano marginales.

La Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza de Lambayeque realizó un balance sobre el avance, las brechas y los desafíos pendientes en favor de esta población.

DERECHO A LA SALUD

La Convención indica que todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a disfrutar del más alto nivel posible de salud y a recibir adecuada atención.

Según el INEI- ENDES, Lambayeque pasó del 16.2% en el 2011 al 9.3% en el 2018, respecto a anemia. No obstante, la reducción de la desnutrición infantil no ha sido uniforme. Las zonas rurales presentan los más altos índices de desnutrición crónica de menores de cinco años en comparación con las zonas urbanas. En los distritos con mayor población rural como Mórrope, Salas, Incahuasi y Cañaris la desnutrición infantil supera el promedio regional y nacional.

Respecto a anemia, la proporción de niñas y niños de 6 a 36 meses de edad con prevalencia de anemia aumentó en los últimos tres años. De 38.3% en el 2016, pasó al 41.0% en el 2018.

En tanto, de enero a junio del 2019, la Gerencia Regional de Salud evaluó a 6455 niños menores de tres años de edad, de los cuales 2610 tienen un diagnóstico de anemia.

Los altos índices se registra en diez distritos de las tres provincias como: Oyotún, Pátapo, Santa Rosa, Cañaris, Incahuasi, Ferreñafe; así como, Íllimo, Motupe, Pacora y San José.

El representante en Lambayeque de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza, Luis Montenegro Serquén, manifestó que para disminuir los índices de anemia y desnutrición, el 100% de la población debe contar con servicios básicos. Citando como ejemplo, el distrito de San José, donde hay un alto índice de parasitosis, por los deficientes servicios básicos.

Los adolescentes tienen derecho a los servicios de salud para el tratamiento de sus enfermedades y medidas de prevención. En SuSalud se ha reportado 365 solicitudes de adolescentes, la mayoría de ellas relacionadas a la atención inmediata en salud.

Montenegro Serquén mencionó que para lograr el desarrollo de la región, el niño debe contar con salud y educación, pero para lograrlo, las autoridades de ambos sectores deben sentarse a coordinar junto con los municipios.

“Tiene que existir un trabajo intersectorial, no pueden trabajar por separados, porque educación va de la mano con salud y viceversa”, acotó.

DERECHO A LA EDUCACIÓN

La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el derecho de todos los niños, niñas y adolescentes a la educación en sus artículos 28 y 29.

Según los datos presentados por la Gerencia Regional de Educación en reunión de la Mesa de la Pobreza, el número de niños, niñas y adolescentes matriculados en educación básica regular en la región Lambayeque a marzo del 2019 asciende a 313, 348, siendo la educación pública la que tiene la mayor población estudiantil.

Sin embargo, aún hay población que deserta, por diversos motivos, ya sean económicos, familiares, trabajo o embarazo.

Los datos del año 2018 revelan que todavía existen brechas en el acceso a la educación básica regular. Las mayores brechas se dan a la edad de los 11 años (28.2%) y también a la edad de 6 años (10.4%); es decir justo al inicio de la educación primaria y al final de esta. Por lo tanto, todavía sigue siendo un desafío asegurar la educación básica universal y gratuita para todos, meta que también forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible al 2030.

Con relación a la educación secundaria según edad, los datos nos muestran que las brechas más altas de deserción escolar se encuentran a la edad de 12 años (21.4%) y 16 años (40.6%), lo que quiere decir que un porcentaje importante de adolescentes no continúan con la educación secundaria y, por otro lado, la deserción escolar empieza a alcanzar sus picos más altos a la edad de 15 y 16 años de edad,

En la región Lambayeque, mejorar la calidad de infraestructura educativa aún es tarea pendiente.

Según los datos de CEPLAN 2017, solamente el 26% de los locales escolares públicos en la región donde se imparte educación básica se encuentran en buen estado. Es probable que el deterioro de la infraestructura educativa esté asociado a los impactos que produjo el fenómeno El Niño Costero del 2017. La información también indica la falta de acceso a internet.

La decana del Colegio de Profesores, Merly Berríos también hizo una evaluación y mencionó que si bien ha reducido la brecha de discriminación en cuanto al sexo, aún falta trabajar mucho.

“Antes solo se da la oportunidad al hombre para estudiar y la mujer se quedaba en labores domésticas, pero ahora ese chip va cambiando”, acotó.

También se pronunció por la infraestructura escolar, “si bien hay mayor número de colegios, faltan servicios básicos y fortalecer la estrategia para brindar una educación de calidad”

Mejorar los aprendizajes en matemáticas es el gran reto. En los últimos años,se ha mejorado los aprendizajes de los estudiantes; sin embargo, todavía constituye una tarea dura para docentes y funcionarios alcanzar resultados satisfactorios en matemáticas. Según los datos de la Evaluación Censal de Estudiantes-2018, solamente el 25.4% de los estudiantes resuelven operaciones básicas para su edad, cifra que es ligeramente superior a la del 2016 que alcanzó el 24.0%.

 

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