Cultura
Publicado el Viernes, 29 de Noviembre del 2019

Descubren laboratorio imperial de Galeno

Investigadores realizan excavaciones bajo la basílica de Majencio.
Roma es una eterna sorpresa. El último descubrimiento de la ciudad eterna ha sido el laboratorio de Galeno bajo la Basílica de Majencio, en las excavaciones a unos cuatro metros de profundidad, en el área del Foro Romano, a un paso del Coliseo. La trama es de novela.
 
Investigadores de la universidad La Sapienza de Roma, dirigidos por el profesor de arqueología Domenico Palombi han identificado el laboratorio de Galeno de Pérgamo (Pérgamo, 129 – Roma, 210/216 d.C), el médico más famoso de la antigüedad. Sus puntos de vista dominaron la medicina europea durante mas de mil años en diversos campos: Anatomía, fisiología, neurología y farmacología, además de la filosofía y la lógica.
 
La investigación del equipo de La Sapienza, capitaneado por el profesor de Arqueología Domenico Palombi, se concentró en el complejo de los “Horrea Piperiana”, construido por el emperador Domiciano (51-96 d.C.) con almacenes para pimienta y las preciadas especias que llegaban a Roma desde todos los ángulos del imperio, para ser utilizadas en fármacos y ungüentos.
 
Palombi ha explicado el gran valor que tenían las especias: “Representaban una riqueza que el emperador apreciaba de forma especial, de ahí que construyera los almacenes cerca del palacio. Algunas provincias del imperio pagaban los impuestos con bienes prestigiosos: Las especias y el pairo eran un ejemplo. La primera elección de las especias correspondía al emperador, para la corte y el ejército; el resto se comercializaba con precios establecidos por el emperador”.
 
Los “Horrea Piperiana o Piperataria” eran muy frecuentados por médicos que utilizaban las especias para sus preparaciones farmacéuticas. Era el caso de Galeno, que era el médico de la corte imperial, ligada a Marco Aurelio y su hijo Cómodo. En este complejo abrió su propio estudio Galeno a mediados del siglo II.
 
Coliseo
Los romanos se maravillan cada día al ver que algunos de sus monumentos más emblemáticos, como el Coliseo, siguen en pie después de dos mil años, en profundo contraste con la realidad que hoy refleja la vida cotidiana de Roma.
 

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