Cultura
Publicado el Lunes, 14 de Octubre del 2019

Los libros religiosos perdidos en un naufragio

Así eran los libros religiosos que unos contrabandistas perdieron en un naufragio hace 300 años.

 Arqueólogos de la Russian Geographical Society identificaron en 2018 los restos del barco alemán mercante “Arcángel Rafael”, que se hundía en 1724 en las frías aguas del Báltico, frente a las costas de Finlandia. Su gran cargamento de bienes de contrabando se fue directo al fondo del mar, junto a herramientas de trabajo y objetos personales de la tripulación.

Después de un año, las excavaciones continúan y las sorpresas, también. Este pasado verano, los investigadores han extraído un salterio luterano de la embarcación tras más de trescientos años. Su excepcional estado de conservación ha dejado desconcertados a los investigadores, que afirman que no hay en el mundo que, después de estar tres siglos bajo el mar, requiera una restauración tan mínima.

“El texto del libro está impreso en alemán y, en su estado actual, es muy difícil leerlo a simple vista. Sin embargo, si usamos lentes de aumento especiales podemos ver cuándo se publicó, que es 1962 (Caspar Holwein Publishing House)”, ha aseverado Roman Prokhorov, arqueólogo restaurador.

No es el primer libro religioso que rescatan del naufragio. Primero fue un fragmento de las Cartas de los Corintios del Nuevo Testamento. Cincuenta y ocho páginas con los mensajes de los Apóstoles que, afortunadamente no se cubrieron con alquitrán, como la mayoría de los objetos. Además, no estaban bajo acción mecánica de las olas, y el efecto del oxígeno sobre el papel disminuyó en el lodo.

Restaurar este fragmento de la Biblia les ha permitido perfeccionar la tecnología que ahora se usará para el salterio. “Ahora estamos listos para el nuevo regalo del ‘Arcángel Rafael’”, ha afirmado en un comunicado Sergey Fokin, de la Russian Geographical Society.

Por el momento, el salterio está guardado en una caja especial con sal del mar, de acuerdo con una información aparecida en La Vanguardia. Las páginas se deshacen cuando entran en contacto con el aire, para evitarlo, es necesario que el artefacto se vaya acostumbrando gradualmente a las nuevas condiciones ambientales. Después de su restauración, el libro formará parte de la exposición de uno de los museos rusos.

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