Cultura
Publicado el Viernes, 06 de Septiembre del 2019

Incendios amenazan joyas arqueológicas del Amazonas

“En el planeta ahora se está hablando de los daños a la fauna, la flora y las comunidades del Amazonas, pero nadie ha tocado el drama de la destrucción de sitios arqueológicos”, dijo Diego Pedraza.
No solo está en grave peligro la Amazonía por el descontrol de incendios provocados. En Colombia, donde las quemas se desbordaron en los últimos cuatro años, también el fuego supone una amenaza para joyas arqueológicas de unos 12.000 años de antigüedad.
 
“En el planeta ahora se está hablando de los daños a la fauna, la flora y las comunidades del Amazonas, pero nadie ha tocado el drama de la destrucción de sitios arqueológicos y de patrimonio milenario por los incendios”, cuenta Diego Pedraza, arqueólogo colombiano. Lleva varios años estudiando las pinturas rupestres de Cerro Azul, en la Serranía La Lindosa, en departamento del Guaviare, al oriente de Colombia.
 
Cuando este diario las visitó a mediados del 2018, habían estado a punto de sucumbir a las llamas. La voz de alarma de antropólogos y ambientalistas movilizó al Ejército, dados los raquíticos recursos de los bomberos en Guaviare, y lograron que no alcanzara “La Biblioteca del pensamiento indígena amazónico”, como le bautizó el profesor de la Nacional, Virgilio Becerra, a ese impresionante enclave sagrado. Situado a solo 50 minutos de San José del Guaviare, capital del departamento, el citado profesor lo conoce como la palma de su mano.
 
“Es un lugar mágico, sagrado, construido a través de 12.000 años, la morada donde los dioses se encargan de restablecer los equilibrios rotos por el ser humano con la Naturaleza”, indicaba Virgilio Becerra. “Cuando nosotros analizamos el contenido de los dibujos no vemos un panel artístico sino la memoria milenaria de una cantidad de pueblos que ha vivido en la Amazonia. Pintar era parte de los rituales y lo que he deseado es sensibilizar a la gente de que es el lugar donde se originó la vida para los pueblos amerindios”.
 
Hace apenas un lustro que Cerro Azul, enclavado en la serranía que se encuentra entre la Amazonia y la Orinoquia, comenzó a atraer turistas en pequeños grupos, pero el jefe de las primeras disidencias de las FARC, Gentil Duarte, que tiene propiedades en la zona y un potente grupo armado, ha prohibido ahora el acceso de visitantes por causas desconocidas.
 
“Es grave porque si la gente deja de ir, si la gente no conoce el arte rupestre amazónico, dejan de protegerlo. En el próximo verano (a partir de diciembre) habrá nuevas quemas y a nadie le va a importar”, afirma Pedraza.
 
Aunque en el 2018 la declararon Área Arqueológica Protegida (AAP), es poco lo que han hecho para mejorar los equipos de bomberos de San José, para cuando tengan que volver a intervenir. Tampoco han controlado las tierras adyacentes, según indica Pedraza. La principal responsabilidad recae en la CDA (Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y el Oriente Amazónico), que rara vez toma medidas para detener la devastación de las selvas.
 

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