A un año de su anuncio inicial, la NASA finalmente está lista para el lanzamiento de la sonda espacial Parker Solar Probe, que tendrá como objetivo estudiar el Sol más cerca que cualquier otro dispositivo creado por el hombre.
Se espera que la misión sea desplegada en las primeras semanas de agosto en Cabo Cañaveral, Florida, cuyo cielo se iluminará durante la partida de la nave espacial del tamaño de un auto.
La NASA entró en conteo regresivo después de que el pasado 20 de julio de 2018, Nicky Fox, científico en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins; y Alex Young, director asociado de ciencias en el Goddard Space Flight Center, presentaron los objetivos científicos y la tecnología que lleva incorporada.
"Hemos estado estudiando el Sol durante décadas, y ahora finalmente vamos a ir a donde está la acción", declaró Young, según recogen medios norteamericanos.
Los científicos explicaron que el Sol es estrella dinámica y magnéticamente activa; es decir, su atmósfera envía constantemente material magnetizado hacia el exterior, que llega mucho más allá de la órbita de Plutón e influyen en todos los planetas a lo largo del camino.
Esta influencia de la actividad solar en la Tierra y otros mundos se conoce colectivamente como clima espacial, y entender el Sol es la única vía para explicar este fenómeno. Ahí es donde entra en juego el Parker Solar Probe.
Los científicos buscan respuestas a tres preguntas fundamentales. Una de esas es el misterio de la aceleración del viento solar; en segundo lugar, el secreto de las enormes temperaturas de la corona. La superficie visible del Sol es de aproximadamente 6000ºC, pero por razones que no comprendemos del todo, la corona es cientos de veces más caliente, alcanzando varios millones de grados. Esto es contrario a la intuición, ya que la energía del Sol se produce en su núcleo. "Es un poco como si te alejaras de una fogata y de repente estuvieras mucho más caliente", comentó Fox. La tercera pregunta a responder es el mecanismo tras la aceleración de partículas energéticas solares.
La sonda aterrizará a 4 millones de millas de la superficie del Sol. Será un reto para la NASA que esta resista el calor y la radiación que ninguna otra ha experimentado antes.