Educación
Publicado el Jueves, 18 de Julio del 2019

¡Sin inclusión no hay calidad educativa!

Corresponsales escolares: Andrea Mendoza Uchofen y Marcelo Reyes Serrato.– Los estudiantes de 4° y 5° grado de Secundaria del colegio Manuel Pardo, en el marco del curso de Metodología de la Investigación, visitamos el Centro de Educación Básica Especial (CEBE) Niño Jesús de Praga; con el propósito de realizar una investigación de campo a través de encuestas y entrevistas al personal especializado en temas de inclusión educativa asociada a discapacidad. Asimismo, vivir la experiencia de estar en las aulas con niños autistas, Down, sordos, ciegos y con RM, entre otras habilidades especiales.
 
Pintar, jugar, cantar, dibujar, bailar, llevarlos a lavarse las manos, saltar, hacer las rutinas diarias, etc., fue una experiencia sin igual: fuimos a investigar y regresamos con el corazón henchido de amor y sensibilidad hacia ellos.
 
Al entrevistar nuestro maestro Víctor Hugo Cobeñas Villarreal, gestor de esta experiencia de aprendizaje significativo, sobre la razón fundamental de visitar esta escuela, respondió: “hoy en día no se puede hablar de calidad educativa sin tener esa apertura y sensibilidad a la inclusión, en nuestras aulas, de niños con alguna discapacidad. Ellos tienen los mismos derechos de recibir una educación de calidad. Por eso, el Estado debe preparar a los maestros en estrategias pedagógicas para incluir a estos niños y en paralelo, realizar acciones de sensibilización a los estudiantes, para sembrar en ellos el valor de la igualdad de derechos, el respeto a la diferencia y el valor universal de la solidaridad entre todos, y así erradicar actitudes de discriminación; porque todos, sin excepción, tenemos la misma dignidad. Somos hijos de Dios. Esta visita ha logrado esos objetivos”, precisó.
 
He aquí les compartimos algunas vivencias de nuestros compañeros: “al llegar al colegio estaba algo nerviosa, pues era la primera vez que visitaba un centro de esta índole y no sabía cómo interactuar. La convivencia con estos niños me enseñó que la discapacidad no es ni una vergüenza ni una tragedia es, simplemente, un modo diferente de vivir y amar con habilidades distintas”; expresó Yajaira Cavero González (4° A). En tanto que, Álvaro Cabrera Falla (4° C) dijo: “siempre sentí recelo al ver un niño con habilidades diferentes, pero me doblegué y casi lloré ante tanta ternura que nos daban y jugué como un niño con ellos” y, Luisa Mejía Estela (4° C) expresó: “fue muy bonito convivir con ellos, seguir sus rutinas, jugar y ayudarles a realizar sus actividades. Admiré a las profesoras porque les ayudan con mucho amor a aprender y ser independientes, ojalá se repita este encuentro fraterno”.
 
Al ser consultada la directora de este centro, Mónica Muñoz Taglioli sobre el objetivo principal de la educación de estos niños, nos respondió: “nuestra misión es formarlos para la vida, para que ellos logren ser independientes, que se valgan por sí mismos, que no dependan de un tercero en sus acciones de la vida cotidiana. Que se vistan solos, que coman y laven solos; y aquellos que mejoren el nivel de funcionalidad de rendimiento pues aspiren a un puesto laboral”.
 
Al culminar, regresamos felices y extrañados porque fue al revés: ellos compartieron con nosotros. Esta visita logró y superó los objetivos propuestos y reafirmo el planteamiento: ¡Sin inclusión no hay calidad educativa!
 

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