Grabado en Indonesia, África, Perú y finalmente en Alaska, ‘Frontera Azul’ es un ambicioso documental peruano dirigido por Jorge Carmona y Tito Köster, que cuenta cinco historias en paralelo, cada una relacionada con la naturaleza –el mar precisamente–, la vida y la muerte. El proyecto se inició hace siete años. “Teníamos una consigna: no terminar la película hasta que no sintiéramos que realmente estaba lista. Felizmente no fueron diez años”, bromeó en la conferencia de prensa el director de ‘Av. Larco’ y ‘La gran sangre’.
Parte de la idea fue del surfista Jonathan Gubbins, quien acababa de presentar un documental en el 2011. “Todo empezó como un sueño y, claro, uno que pensé que nunca se iba a realizar (sonríe). Tito vio el documental (Stoked) y me dijo: ‘mi socio Jorge y yo, somos directores y queremos conversar’. Yo tenía la plata de unos auspiciadores, fui con eso y les dije: ‘me gustaría grabar cuatro de las mejores olas del mundo. Yo justo tenía que viajar a Indonesia. Pero obviamente lo que les di no alcanzaba para la película, no era ni el 10%(sonríe)”.
‘Frontera Azul’ se rodó como una película autogestionada, con inversión privada y costó por encima del promedio del mercado peruano al ser grabado en cinco países. Gubbins protagoniza una de las historias. “Me interesaba hacer cosas que trasciendan y que no solo llegue al grupo objetivo”, sostiene y agrega que el surfing no tiene por qué ser elitista. “Los peruanos tenemos el mar al costado. El surf y el mar son como el arte, un estilo de vida”.
Los directores convocaron a un casting donde conocieron a actores y no actores. “Creo que hizo que sea espontáneo. Cuando metes a un actor profesional con ‘no actores’ induces a que haya una situación, una atmósfera sorprendente. A nosotros mismos nos sorprendió lo que sucedió en escena”, sostiene Köster.
Jorge Carmona coincide con la idea de que, a pesar de que no es una película comercial, no se trata de una cinta “difícil”, como son consideradas algunas del cine de autor. “Creo que la belleza está en la simpleza. En el buen sentido, ‘Frontera Azul’ es una historia simple, coral.
Para Jorge, la historia más difícil de filmar fue la historia de Alaska, “fue la más difícil, sobre todo por lo extremo del clima. No eran tan invierno, hasta para la gente local era como: ‘esto está de cabeza’. Incluso hubo ciertas dificultades que tuvimos que subsanarlas, al punto que tuvimos que coger serrucho, clavos, martillo y armar la cabaña. Se nos iba el tiempo, llovía mucho y gracias a Dios pudimos hacerlo”.