Internacional
Publicado el Lunes, 11 de Febrero del 2019

Abuso sexual de monjas en la Iglesia católica

Esta semana, el papa Francisco admitió que clérigos de la Iglesia católica habían abusado sexualmente de monjas y, en uno de los casos, las habían mantenido como esclavas sexuales.
 
Este último caso obligó a su predecesor, el papa Benedicto, a cerrar toda la comunidad en la que las monjas habían sido abusadas por sacerdotes.
 
Se trata de la primera vez que el sumo pontífice reconoce estos abusos sexuales, un problema que según dijo “aún perdura” dentro de la institución y que la Iglesia está tratando de combatir.
 
Rocío Figueroa y Doris Wagner-Resinger son dos religiosas víctimas de estos abusos cometidos por miembros del clero.
 
Ambas agradecieron el reconocimiento del escándalo sexual por parte del pontífice, señalando que, durante demasiado tiempo, había existido una “cultura de silencio y secretismo dentro de la jerarquía”.
 
En conversación con la BBC, las mujeres dieron detalles de cómo ocurrieron los hechos.
 
“Guía espiritual”: el testimonio de Rocío Figueroa
 
La doctora Rocío Figueroa es teóloga y profesora en Auckland, Nueva Zelanda, y sobreviviente de abusos cometidos por un cura en Lima, Perú, según le explicó a la BBC.
 
Figueroa dice que se unió a la sociedad de la vida apostólica dentro de la Iglesia católica cuando era joven y vivía en una “parte muy pobre del mundo”, porque sentía “que tenía que hacer algo”.
 
“Tenía 15 años y el fundador me pidió que tomara una dirección espiritual con un pastor, que se convirtió en mi director espiritual”.
 
“Después de meses en los que se ganó mi confianza, me pidió a mí y a unos jóvenes que trajésemos nuestra ropa de deportes para practicar yoga”.
 
“Después de algunas sesiones grupales, empezó con sesiones individuales. Luego me dijo que me enseñaría ejercicios para desarrollar… el autocontrol sobre mi sexualidad”.
 
“Vino a mi habitación por la noche, empezó a desvestirme y me violó”: el caso de Doris Wagner-Reisinger
 
“Antes de que me abusaran sexualmente me abusaron espiritualmente: no me permitían leer libros, ni hablar con nadie sobre asuntos personales”, le dice Wagner Reisinger a la BBC.
 
“Después de cinco años en esta situación, (un miembro varón de la comunidad religiosa) empezó a acercase a mí cuando estaba trabajando sola”.
 
“Venía a mi habitación y se paraba al lado mío y me hablaba”.
 

Suscríbete a La Industria

Disfruta de nuestro contenido a diario